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La Equitación y la vestimenta de protección: ¿un amor imposible?

craigie_hunter-trials_80-0530.jpg Me surge esta reflexión ante la reciente y desgraciada muerte de una joven amazona de turf en una carrera. Según los medios de comunicación, su caballo cayó en una curva, ya sea porque perdió una mano o por la colisión con otro caballo y la amazona sufrió una caida mortal fracturándose el cuello.

Como practicante aficionado de este complejo deporte que es la equitación, he tenido oportunidad de observar muchos comportamientos por parte de los jinetes amateur, profesionales, familiares de jinetes, etc, que me hacen pensar que no se percibe el montar a caballo como un deporte peligroso , y por lo tanto, los jinetes no toman todas las medidas de precaución a su alcance.

No me refiero a este caso en concreto, pues los jinetes de turf estan obligados a montar con casco y chaleco protector, pero en otras disciplinas, y sobre todo, en el día a dia de los deportistas en su respectivos clubs, la prudencia suele brillar por su ausencia. 

 

El casco: tan antiguo como despreciado.

 

Creo que todos estaremos de acuerdo en que el primer elemento de seguridad a caballo (después de la prudencia), es utilizar un buen casco de equitación. En otras disciplinas deportivas, como puede ser el ciclismo, el mountain bike, la escalada, el boxeo, el motociclismo, etc, su utilización está a la orden del día.

Comparemos por ejemplo la dificultad que puede tener un recorrido de salto de Grupo III (1'30m), que ya es una altura respetable, con un descenso de mountain bike, por senderos tortuosos, amenizados con rocas, saltos naturales y artificiales, troncos, pasarelas, etc.

En mi opinión la peligrosidad de ambas actividades no difiere demasiado, sobre todo si optamos por la disciplina hípica del completo, donde los obstáculos son sólidos. Pero como practicante aficionado y espectador de ambos lo primero que me llama la atención es que los ciclistas de descenso parecen caballeros de la edad media (chaleco, rodilleras, espinilleras, coderas, casco integral, guantes), y los jinetes solo cuentan con un casco, que ofrece una protección discutible al no ser integral, y que no siempre está bien ajustado.

Comparemos las protecciones en las siguientes fotografías:

Bettina Hoy y Ringwood Cokatoo
Bettina Hoy y Ringwood Cokatoo

Bessie Maden y Authentic
Bessie Maden y Authentic

 
Ciclista de descenso
Ciclista de descenso

Como vemos, los jinetes de completo suelen llevar un casco, y además un chaleco protector rígido. Este chaleco protege contra lesiones en el tronco, aunque deja el cuello desprotegido. Obviamente tampoco puede hacer mucho contra aplastamientos. En el caso del jinete de salto, la única protección que lleva es el casco. En este caso Bessie Maden lleva mal ajustado el barbuquejo, con lo cual es posible que en caso de caida el casco salga disparado en dirección contraria a la cabeza del jinete, o como saben muy bien los moteros: es casi tan malo llevar un casco mal ajustado como no llevarlo.

El ciclista de descenso lleva un buen casco integral, gafas de proteccion, espinilleras, guantes, y posiblemente coderas y chaleco aunque en esta foto no se aprecia. Me consta por experiencia que no hace falta ser un ciclista en la final del campeonato del mundo para ir vestido así. Cualquier ciclista de descenso que aprecie en lo más minimo su bienestar dispone de un equipo de protección mas o menos completo.

La parte más importante de los tres "jinetes" (la cabeza), esta infinitamente mejor protegida en el caso del ciclista que en el caso de cualquiera de los jinetes al tratarse de un casco integral, no muy diferente de los de motociclismo.

El tema de los cascos en equitación no deja de ser paradójico. Un buen casco de equitación, de una marca de prestigio como puede ser GPA, puede costar en el mercado alrededor de 300-400€. No se trata de un casco integral, con lo cual deja la cara y parte de la cabeza al descubierto. Un casco integral de mountain bike vale alrededor de 200-300€, y por 400€ podemos adquirir un muy buen casco de MTB. Lo cual me lleva a pensar si el precio elevado de ciertos cascos de equitación no se deberá a las tendencias de la moda y al elitismo que al valor de protección que puede ofrecer realmente el casco.

Pero todo esto es hablar por hablar, si no se cumplen unos principios elementales: que los profesores de equitación, sean del nivel que sean, fomenten el uso del casco y sobre todo lo utilicen ellos mismos (se debe predicar con el ejemplo, sobre todo ante los más jóvenes), que los familiares y progenitores vigilen que a sus hijos se les proporcionen los dispositivos de seguridad adecuados para practicar equitación (mínimo casco, deseable el chaleco), y que las federaciones y autoridades deportivas controlen la correcta utilización de los mismos durante los eventos, no como un mal necesario, sinó como parte de la uniformidad de los jinetes.

 

El chaleco 

 

t_jtbodyprotectad.jpg Hace unos años empezaron a popularizarse los protectores corporales de equitación, también conocidos como chalecos. Hay tantos diseños y marcas como gustos, sin embargo no es habitual verlos en los clubs hípicos utilizados diariamente, y mucho menos en concursos, por baja que sea la categoría del mismo.

Un chaleco protector, de la talla adecuada, correctamente ajustado, y con un valor de entre 60€ y 150€, puede ahorrarnos muchos disgustos. Una costilla rota puede transformarse en una simple contusión. También protegen, con mayor o menor fortuna (dependiendo de la calidad del chaleco), la columna vertebral, aunque dejan libre el cuello, el cual es un punto debil vital. En cualquier tipo de caida llevar el chaleco puede ser la diferencia entre levantarse y sacudirse el polvo o pasar unos días contusionado o algo peor. Si el chaleco es de buena calidad, podrá atenuar las consecuencias de una coz, por desgracia habituales , ya sea entre jinetes o mozos de cuadra.

Hace unos años se desarrollaron chalecos hinchables , con la intención de proporcionar una mayor protección al usuario. Estos chalecos estaban principalmente orientados hacia el mercado del motociclismo, pero pronto hubo empresas que pensaron que podría ser util en otros ámbitos, como el de la equitación.

09.jpg
Chaleco inflado

 

El funcionamiento de estos chalecos es simple: estan unidos mediante una cuerda a la montura. Si el jinete se cae del caballo, la cuerda se tensa, y se activa un mecanismo basado en una botellita de aire comprimido que infla el chaleco. El chaleco se infla en diferentes zonas dependiendo del modelo, pero generalmente todos ofrecen proteccion para las costillas, la columna vertebral, la cintura, y lo más importante en mi opinión: el cuello.

El chaleco es completamente reutilizable, tan solo hay de desinflarlo despues de su uso, y reponer la botella de aire comprimido, disponible en cualquier armería.

Sin embargo, se trata de un dispositivo que no termina de despegar. Los chalecos protectores tradicionales son poco habituales. Los chalecos - airbag brillan por su ausencia, quizás porque su precio es todavía elevado, aunque observando su evolución a lo largo de los años, probablemente tengan pronto un precio asequible.

Las autoridades deportivas tienen un comportamiento paradójico hacia estos artilugios. Recientemente un profesor de equitación me comentaba que algunos de sus alumnos se compran una chaqueta de concurso una talla mayor para poder llevar debajo un chaleco protector, ya que los jueces en los concursos no suelen permitir ponerlo por encima de la chaqueta. Se podría pensar que en el mundo ecuestre todavía es más importante ir elegante que ir seguro.

Algunos datos interesantes 

De manera telegráfica voy a enumerar algunos datos de interés que he recopilado acerca de los accidentes ecuestres:

  • Aproximadamente el 50% de los accidentes ecuestres los sufren adolescentes entre los 10 y los 14 años de edad.
  • El 76.5% de los accidentados son mujeres.
  • Los accidentes ecuestres son más frecuentes en verano (40.9%) y en los fines de semana (46.9%).
  • Los accidentes ocurren sobre todo fuera de las instalaciones ecuestres (43.3%).
  • El tipo de lesión mas habitual es la abrasión, cortes o inflamación (39.6%)
  • Tan solo el 21.8% de los accidentados llevaban algún tipo de vestimenta de protección, y solo el 2% de los accidentados llevaban casco en el momento del accidente.
(Fuente: Public Health Agency of Canada, 1996).

 

Conclusión

 

Disponemos de multitud de accesorios para incrementar nuestra seguridad a caballo: cascos, chalecos, botas reforzadas, guantes, gafas, y quien sabe, quizás no sea descabellado proponer que los jinetes que mas riesgo corren, como los jinetes de completo, puedan usar un casco integral o un chaleco airbag.

Pero lo más importante es concienciar a los aficionados a la equitación desde la base, de que es necesario utilizar accesorios de protección. Los adultos y profesores deben predicar con el ejemplo, no solamente de palabra. Y las autoridades deportivas deben ser un poco más realistas, y olvidar el clasismo y la tradición, vigilando y promoviendo su correcta utilización

Pero lo que ocurre en realidad es que llevar casco se asocia con jinete inexperto o principiante, que es más importante lucir una chaqueta roja en un concurso que ir seguro, y en general, que cuando ocurre un accidente se atribuye al destino, a la mala suerte, o a cualquier elemento que descargue la responsabilidad de nosotros mismos.

 ¿Y tu que opinas?

 

 

 

 

 

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