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El músculo tanto del caballo como del ser humano necesita de una temperatura y unas condiciones adecuadas para su funcionamiento, para esto, entre otras cosas, incluimos el calentamiento en nuestras sesiones de trabajo.
Supongamos que ya tenemos la musculatura a una temperatura adecuada y ahora necesitamos que el músculo de nuestro caballo tenga la elasticidad adecuada para darnos el 100% de lo que técnicamente nos pueda dar. Si físicamente está al 100%, el caballo, técnicamente nos podrá dar el 100% de lo que pidamos si está dentro de unos límites razonables (un salto determinado, algún ejercicio determinado de doma, etc.).
¿Qué ocurre si físicamente tenemos la musculatura al 80%? , la respuesta es sencilla: que el caballo es imposible que nos de todo lo que podría dar: estamos infrautilizando nuestras posiblidades.
Analicemos algunos factores que pueden influir en
que un caballo en un momento dado muscularmente no esté con las
condiciones adecuadas:
. Puede ocurrir que la preparación física previa del caballo haya sido deficiente en tempo o en forma,
.
podría ser que el calentamiento no se haya hecho de forma rigurosa por
razones varias (falta de tiempo, condiciones climáticas, etc),
.
y también puede suceder que la elasticidad de las musculatura no sea la
adecuada porque el caballo está destinando la CONTRACCIÓN de algunas
FIBRAS MUSCULARES a algo que en ese momento NO ES la labor propia de la
LOCOMOCIÓN, estamos hablando que el caballo ESTÁ EN TENSIÓN.
A
todos nos ha ocurrido alguna vez que nuestro caballo se ha asustado de
algo en algún momento, esto no tiene nada de malo si no tuviésemos en
mente la consecución de algunos objetivos deportivos para nuestro
caballo, estamos hablando por ejemplo de reprises de doma, recorridos
de salto, etc. Cuando esto ocurre la rigidez que padece el caballo
debida a la tensión del momento se traduce en falta de plasticidad o de
elevación en los movimientos de una repris de doma, o en un derribo por
falta de remetimiento de las manos en un salto. Estos solo son algunos
ejemplos de los trastornos que nos pueden ocasionar que nuestros
caballos no estén (dentro de lo que cabe) relajados y dispuestos al
ejercicio.
Creo que las situaciones planteadas son
fácilmente comprensibles, de lo que podemos sacar una pequeña
conclusión: sería conveniente tranquilizar el caballo lo antes posible
para que recupere la serenidad que tanto necesitamos. Parece fácil
decirlo pero sólo lo conseguiremos si el caballo tiene plena confianza
en su jinete/amazona y en la serenidad y tranquilidad del mismo/a,
Estamos hablando de practicar una EQUITACIÓN TRANQUILA.
Una
equitación tranquila se basa en relajar al caballo y tranquilizarle
entre las dificultades utilizando siempre refuerzos positivos en las
dificultades y minimizando al máximo posible los refuerzos negativos.
Esto lo debemos hacer durante todo el proceso de aprendizaje del caballo, incluso cuando cepillamos al caballo en el box.
Ejemplos:
En
doma: Cuando le pedimos en ejercicio de doma y tenemos la fusta larga y
le corregimos, pues eso, le corregimos, nada mas, incluso podemos
acariciar el cuerpo del caballo con la fusta, el caballo, a base de
repetir los ejercicios y de recibir caricias y premios cuando se
esfuerza mas, asimila lo que queremos con menos esfuerzo del que
pensamos, sin trasmitir tensión, lo que hace que nuestros movimientos
sean mejores. Paciencia.
En salto: Cuando mi caballo
rehusa, en vez de enfadarme y ser el mas rápido/a del lugar en sacar la
fusta, acariciamos el caballo, analizamos la situación con
detenimiento, bajamos el nivel de dificultad si es necesario y cuando
lo franquee reforzamos positivamente cada salto que dé sea cual sea el
nivel de dificultad.
Estos comportmientos harán que
asocie de forma positiva situaciones que luego le vamos a pedir en
competición, donde queremos que el nivel técnico sea óptimo, y le
ayudaremos desde la relajación, con músculos elásticos que hagan que
los demás se quiten el sombrero al ver lo tranquilos que están nuestros
caballos.
Estas son las razones por las que yo, que soy
un caballo, salgo a la pista de competición elástico y tranquilo dentro
de la excitación lógica del momento:
. Confío en mi
jinete/amazona porque cuando aprendía siempre premió mis conductas y si
me pide estar aquí volveré a llevarme el premio que yo quiero: el
reconocimiento y las caricias de mi jinete/amazona.
. En
las situaciones difíciles que he pasado, mi jinete/amazona siempre
mantuvo la calma y me demostró que no tenía razones para temer nada y
que los ejercicios que me pedía en salto, doma, etc, siempre fueron
asequibles para el grado de entrenamiento que en cada momento yo tenía.
.
Porque pasamos muchos momentos juntos, casi todos agradables, y casi
nunca usó conmigo las fustas y látigos que sin mesura utilizan otros
jinetes/amazonas en otros compañeros míos, soy muy afortunado.
Esto
que relato es real, tiene su explicación desde el punto de vista
fisiológico, pero lo que es mas importante de todo es que nuestros
queridos caballos están cubiertos por todo el cuerpo de neuroreceptores
que, al igual que nosotros, son capaces de transmitir al sistema
nervioso central las sensaciones de frío, calor., presión, etc. Con
esto quiero decir que la tensión del jinete es recibida por el caballo
de una forma mas precisa de lo que imaginamos, al igual que nosotros
somos capaces de recibir su tensión de la misma forma, en definitiva no
es mas que una forma de comunicación, y en esa comunicación, ¿qué
quiero transmitir?: Que no pasa nada por que haya dificultades, siempre
mantendremos la calma y practicaremos una EQUITACIÓN TRANQUILA.
Bibliografía recomendada:
. Equitación Centrada / Centered Riding. Sally Swift.
. That winning feeling!. Jane Savoie. 1992. Trafalgar Square Publishing
. Conditioning sport horses. H.M. Clayton. 1991. Sport Horse Publications
Iñaki Lorenzo. 2001
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