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El corvejón es una de las articulaciones más sensibles del esqueleto del caballo, en la que se desarrolla un buen número de problemas y de enfermedades. Debido a los sobreesfuerzos y al cambio de angulación al que se ve sometido cuando el caballo desplaza su peso a los posteriores, se producen diversas degeneraciones del tejido óseo y de los ligamentos que unen los diferentes huesos que conforman la articulación.
Desde antiguo se han descrito estas lesiones con los mas variopintos nombres, cada uno correspondiente a determinada lesión en un determinado lugar: Lupia, Lerdón,Jarda, Jardón, Corvaza, Esparaván,etc.El nombre de esparaván, que en principio se refería a la exostosis producida por el roce del ligamento cuneano contra el hueso astrágalo, ha venido a desplazar a los demás nombres, siendo así que hoy día se le llama esparaván a todas las lesiones del corvejón.
En la figura 1 vemos el
aspecto de un miembro posterior bien aplomado, con un corvejón de
aspecto descarnado, sin redondeces que insinúan vejigas articulares o
exostosis.
En la figura 2 vemos un
problema muy común en los corvejones, pero que no es propiamente un
problema articular. Se trata de los conocidos higromas,que son
dilataciones serosas de la bolsa que recubre el hueso calcáneo.
En la figura 3 podemos ver un autentico esparaván óseo, señalado por la flecha.
En este articulo,
obviaremos los detalles anatómicos de los esparavanes, así como los
distintos tratamientos medicamentosos y quirúrgicos, centrándonos
únicamente en lo que se refiere a lo relacionado con los herrajes.
Los esparavanes producen
dolor, en mayor o menor medida. El caballo trata de sustraerse al dolor
adoptando posturas y movimientos que afectan a su rendimiento y a su
marcha. El caballo con problemas en el corvejón flexionará y extenderá
el mismo con dolor, lo que afectará muchísimo a la extensión de su
trote, al grado de remetimiento de sus posteriores, a su capacidad de
reunión, etc. Debido al dolor y las molestias, se defenderá cuando se
le pidan los pies para limpiarle los cascos o para herrarle.
Uno de los efectos del
cambio en los movimientos para sustraerse al dolor en la articulación,
es visible en el desgaste de la herradura. El caballo con dolor
articular, moverá su pie de modo que le duela lo menos posible. Esto
hace que los pies apoyen desequilibradamente y por ende, las herraduras
se desgasten de modo irregular, siendo mas común que las desgasten en
el hombro y rama externas, en tanto que apenas gastan la rama interna.
A continuación presentamos el caso de un caballo con esparaván.
Al levantar el pie,
observamos un desgaste muy irregular de la herradura, lo que unido a
las observaciones hechas al moverse el caballo, nos hace sospechar de
la existencia de un esparaván o cualquier otra patología en la
articulación del corvejón.
Una vez quitada la
herradura, se observa el desgaste excesivo de su hombro y rama externa,
en tanto que apenas ha gastado el callo interno.
El herraje del caballo
que padece esparaván. se encamina a dar soporte y estabilidad al
corvejon. El caballo con este problema, al caminar, realiza movimientos
encaminados a sustraerse del dolor. Asi, normalmente, hacen girar toda
la articulación hacia el exterior, abriendo los corvejones
exageradamente. A su vez, en la estación, situan sus cascos posteriores
mirando hacia fuera, a la manera de que si fuesen izquierdos. Esta
posición de los pies lleva a equivocaciones al valorar la morfología
del caballo, considerando a muchos caballos como izquierdos-estevados o
abiertos de corvejones y zancajosos a animales que ,estando bien
constituidos morfológicamente, padecen de esparavanes en los corvejones.
Estos movimientos
anómalos y estas posturas antidolor, producen cuadros de estrés y
deformación en los cascos de los pies. Generalmente, los caballos con
esparavanes apoyan primeramente el casco del pie por su rama externa,
realizando un pequeño giro hacia el interior para después apoyar la
rama interna. Esto,provoca el excesivo desgaste de la rama exterior de
la herradura, como hemos visto en las fotos.
Para contrarrestar este
desequilibrio en el casco y estabilizar la articulación del corvejón
durante el movimiento. se practican modificaciones en las ramas de la
herradura, que modifican principalmente a la anchura y a la longitud de
la rama exterior.
-La anchura extra de la rama exterior evita
el basculamiento del pie hacia fuera, estabilizando los ligamentos
colaterales del pie y aminorando el hundimiento en los suelos blandos y
la cama.
-La longitud extra de la
rama exterior evita que el pie aterrice mirando hacia adentro,
rompiendo el círculo vicioso que se forma con la manera de moverse el
caballo para evitar el dolor.
-El rolling forjado en
las lumbres y rama interna, favorece el natural despegue del pie. Si en
el pie normal el eje del desplazamiento del casco es el propio del pie,
paralelo al eje del cuerpo, en el caballo con esparaván, el eje oscila
a la línea talón exterior-hombro interno.
Todas estas actuaciones
sobre las ramas de la herradura, se hacen de forma proporcional a la
gravedad del defecto. Describiremos dos de las mas comunes: La primera
de ellas consiste en aumentar el ancho de la rama de la herradura
practicándole un ranurado completo, tal y como se muestra en la
fotografía siguiente:
En la siguiente
fotografía podemos observar el aspecto de la herradura una vez
colocada. Se puede ver la anchura y longitud extra que ha ganado la
rama externa mediante el ranurado completo. Se le ha forjado un buen
rolling o redondeo desde el hombro externo al punto mas ancho del casco
en su lado interno, para favorecer el movimiento del pie.
Una manera de
estabilizar la articulación del corvejón consiste en realizar en la
rama externa de la herradura una rama americana. La rama americana
consiste en extraer un apéndice a costa del material del callo de la
herradura, desplazándolo hacia atrás y hacia fuera en el grado que
corresponda a la gravedad del problema. En la siguiente fotografía,
podemos ver dos ramas americanas bastante pronunciadas, como
correspondían a un caballo con un fuerte balanceo de los corvejones.
En esta otra foto
podemos ver como la rama americana, una vez clavada la herradura, se
extiende hacia atrás y hacia fuera. La rama americana actúa impidiendo
el basculamiento del pie hacia atrás y hacia fuera, a la manera de un
contrafuerte.
La siguiente fotografía
corresponde a un herraje del herrador Sergio Muelle ACWF, en las que
podemos ver una rama americana menos pronunciada.
Epilogo: No todas las
posiciones de los miembros posteriores son producto de una mala
morfología del caballo. De hecho, la gran mayoría de las desviaciones
de los ejes de los miembros con respecto al eje del cuerpo, no son sino
adaptaciones del caballo hacia un problema locomotor o simplemente, la
adaptación postural ante un cuadro de dolor en alguna de las
articulaciones. Algunas modificaciones de la herradura, mínimas pero
muy importantes pueden recuperar a un caballo lesionado, e incluso
rescatarlo para la vida deportiva.
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