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El priapismo, prolapso o parálisis peneana se describe como la incapacidad de retraer el pene hacia el prepucio debido a trauma, neuropatía o al uso de tranquilizantes derivados de la fenotiacina. El prolapso peneano mantenido puede desarrollar una parafimosis (inflamación y edema prepucial) complicando aún más el cuadro; haciendo prácticamente imposible para el semental retraer su pene sin la asistencia profesional adecuada.
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Si nuestro ejemplar no es atendido a tiempo, en pocas horas puede desarrollarse una gran acumulación de fluidos en la mucosa prepucial, integumento peneano y áreas adyacentes que; literalmente, restringen la circulación de sangre y el drenaje de fluidos, aumentando el edema, promoviendo necrosis (muerte del tejido), perdida de la función y muy posiblemente desprendimiento de buena parte del pene.
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El traumatismo como resultado de una patada (por ejemplo una yegua que no esté en celo franco) y la irritación local por picaduras de insectos han sido; en mi práctica privada, las principales causas de parafimosis y priapismo moderado. Sin embargo, para mala suerte de nuestro semental, una manipulación inadecuada por parte del hombre puede también desarrollar la enfermedad.
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Una práctica común es la exteriorización manual del pene del semental bien sea para lavarlo previo a la monta, evaluarlo o curarlo cuando se tiene alguna lesión menor; existiendo diferentes métodos para lograr dicha exteriorización. Los más usados son, la presentación de una yegua en celo, la manipulación y tracción manual delicada y la utilización de sedantes cuando el ejemplar no resulta ser muy colaborador. En cualquiera de los casos, cuando la manipulación no es realizada por personal experimentado se pueden producir daños locales a la mucosa prepucial y/o peneana y desgarro o ruptura de los ligamentos suspensorios del pene desarrollándose la enfermedad.
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Una vez que se presenta el problema, las terapias de primeros auxilios deben estar dirigidas a disminuir la inflamación local, mantener la mucosa peneana y prepucial humectada y evitar en lo posible la precipitación de fluidos por la fuerza de gravedad ya que estamos hablando de estructuras pendulantes. Las principales características que se deben observar son; el grado de inflamación y edema, el color de las mucosas prepucial y peneana y el nivel de compromiso en la micción (capacidad para orinar).
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Mientras llega la ayuda profesional calificada, las terapias de frío local son una buena alternativa pudiendo utilizar bolsas plásticas de criogel o hielo picado cubiertas por una toalla o paño fino y limpio sujetado a manera de suspensorio con cuatro cabos; dos hacia los flancos y dos por la entrepierna anudados en la grupa del animal. El tiempo de aplicación de frío no debe superar los 15 minutos y el intervalo entre una y otra aplicación puede ser de 1 a 2 horas.
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Es importante acotar que si el pene no se encuentra envainado en el prepucio los intentos manuales de reingresarlo (mientras llega la asistencia) no deben ser groseros y de preferencia no hacerlo a menos que el ejemplar se muestre colaborador ya que más que un bien se puede empeorar el cuadro. Nuevamente la aplicación local de frío (en este caso agua con hielo irrigada directamente en el pene) puede ser de gran ayuda en un intento inicial humectando bien la zona con vaselina o ungüentos antiinflamatorios y colocando una faja o malla suspensoria para combatir el efecto de la gravedad antes mencionado.
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La terapia médico quirúrgica a implementar dependerá del grado de lesión y compromiso de estructuras. En mi práctica privada, una sutura en jareta realizada en el borde distal de la vaina prepucial interna para evitar una parafimosis me ha dado buenos resultados. La cateterización o no de la uretra dependerá del grado de compromiso en la micción. De no estar presente dicho compromiso basta con dejar un pequeño espacio en el cierre de la jareta prepucial para permitir el paso de la orina más no del glande del pene.
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Dependiendo del grado de inflamación y edema suelen presentarse zonas de necrosis por isquemia y su posterior desprendimiento. Siempre y cuando la zona afectada no sea de gran tamaño, una terapia local con ungüento antibacteriano y antiinflamatorio puede ser suficiente para corregir el problema.
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La terapia antiinflamatoria debe ser local y sistémica pudiendo emplear el uso de diuréticos siempre y cuando no esté comprometida la micción. La colocación de suspensorios es obligatoria independientemente del grado de lesión y el chequéo post operatorio debe hacerse cada 6 horas los primeros 2 a 3 días. Luego puede extenderse a 12 horas pudiendo retirar los puntos de sutura antes de los 10 días siempre y cuando los mecanismos retractores del pene funcionen correctamente.
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Las montas controladas son una práctica común en Haras de cría, donde la selección de yeguas y la preparación para el servicio no siempre se hacen con la presencia del Médico Veterinario. Una sabia recomendación; en especial cuando el semental y la yegua a servir no pertenecen al mismo propietario, es consultar con profesionales o al menos trabajar con personas que ya tengan buena experiencia y que sepan manejar algunos principios básicos sobre las actividades previas y durante el servicio para evitar accidentes tanto a los operadores como a los ejemplares.
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M.V. Lucas Rusz
Ejercicio Libre Grandes Animales
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