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La Historia de Jolly Jumper
Hay caballos que sufren lesiones serias, que los aparta de su vida deportiva. Sin embargo, no siempre está todo perdido en estos casos. Con paciencia y buena voluntad se puede conseguir devolver a la vida en activo a un caballo lesionado. La historia de Jolly Jumper es un buen ejemplo para ilustrar este tipo de casos.

Es una historia corriente, si eres aficionado a los caballos seguro que conoces una historia parecida, pero bueno, en este caso os vamos a contar la historia de Jolly Jumper, un caballito con una historia triste que esperamos sirva para que entre todos evitemos en lo posible que vuelvan a suceder cosas como estas.

Jolly Jumper es un purasangre inglés castaño, había sido probado en el hipódromo pero como no valía para correr acabó siendo comprado para montar en pista, pasear por el campo, y hacer un poco de todo, lo normal.
Yo conocí a Jolly Jumper hacia 1995, él debía tener unos doce años, y estaba en el típico centro ecuestre familiar pequeño con buen ambiente y gente agradable. Yo trabajaba montando caballos y dando clases, y en alguna ocasión coincidía con la dueña de Jolly Jumper y le veía montar, incluso se daba algún saltito.
Llegó una época en que la dueña iba menos, y nos pedía que de vez en cuando le montásemos al caballo para que se moviera, así que cuando podía me lo llevaba de paseo al campo. Por circunstancias de la vida, cambié de centro ecuestre y no supe nada más de él hasta hace dos años, fecha en que descubrí que lo habían traído al centro donde trabajo actualmente.

Tardé un par de meses en saber que ese caballo era Jolly Jumper, en parte porque el centro es grande y no coincidí con los dueños del caballo, y en parte porque el caballo estaba muy cambiado. Me enteré de que el centro donde había estado hasta entonces lo habían cerrado y que los propietarios del caballo venían muy poco. El cuidador me dijo que hacía seis meses que el caballo no salía del box. Su estado era lamentable. Había sufrido una linfangitis, que es una infección de las vías linfáticas que afecta a las extremidades y que las hincha de tal modo que durante la enfermedad parecen patas de elefante. En el grupo de caballos que entreno y cuido, tuvimos una yegua con la misma patología, y a base de penicilina y fisioterapia constante sólo se quedó en los comienzos y se recuperó totalmente. Jolly Jumper no tuvo esa suerte y por la razón que fuera, quizás el tratamiento fue tardío o el cuadro fue mas grave, el posterior izquierdo del caballo había perdido bastante movilidad y siempre estaba hinchado. Además, de no salir, cogió el vicio de tragar aire y esto hacía que tuviese continuos cólicos.
Lo peor de todo era su estado físico: Debido a sus cólicos, la ración que le daban era la justa para la subsistencia, ya que los propietarios del centro, con razón, le habían bajado la ración de comida por miedo a que al pobre le diera un cólico de impactación.

El resultado era un caballo totalmente debilitado, sin musculatura, en los huesos, y con tan poca fuerza que nunca se tumbaba, porque en caso de haberlo intentado probablemente no hubiese podido levantarse de nuevo. El único ejercicio que hacía era recorrer la distancia que separaba el comedero del bebedero en un box de tres por tres metros. Él mismo se encontraba tan debilitado que aunque le hubiéramos dejado la puerta del box abierta de par en par no se habría movido. Así es que al principio, cuando lo vi, no lo conocí, ya que el cambio había sido considerable. Cuando nos dimos cuenta de la situación, un alumno me preguntó si podíamos hacer algo, si podíamos denunciarlo a la protectora de animales o similar. En principio le contesté que no estaba seguro de que pudiesen obligar al propietario a nada, puesto que en realidad el caballo estaba "atendido" en un centro ecuestre que cubría sus necesidades "básicas", y que aunque la protectora de animales coincidiese con nosotros, a un juez seguramente le costaría entender que el caballo estaría mejor suelto en un prado alimentándose por si mismo. En principio lo dejamos estar hasta ver si veíamos a los propietarios (que sabíamos que todos los meses iban a pagar los recibos) y como yo conocía a la dueña, pues con buenas palabras, a ver si podíamos hacer algo. Pasaron las semanas y no coincidíamos, y este alumno, erre que erre con las denuncias por aquí y por allá, y al final, consigue que me involucre más. Después de varios intentos de localizar a los dueños a través del centro, por fin una tarde coincido con la dueña y puedo abordarla. Al final nos dio permiso para que sacásemos a su caballo y me dice que ella no venía últimamente porque desde la linfangitis, Jolly Jumper no se podía mover, y en el estado actual no podía soportar el peso de un jinete (de hecho, ni el de la montura).

Empezamos a trabajar, y para ello propongo un plan de recuperación a seis meses vista (si es que no se muere de un cólico antes), y lo primero que hacemos es una evaluación del caballo:

Parámetros de comportamiento INICIALES

Parámetros físicos INICIALES

  • Asustadizo y desconfiado, se siente débil y piensa que al acercarte le vas a agredir..
  • No se tumba nunca, está demasiado débil..
  • Traga aire..
  • No quiere salir de su box..
  • Se le hinchan los pies.
  • No quiere caminar.
  • Cuando con paciencia le sacamos a una pista, se queda parado allí donde le dejemos.
  • Edad : 17-18 años
  • Alzada : 162 cm
  • Perímetro torácico: 174 cm
  • Peso (kg): 450
  • Frecuencia cardiaca en reposo: 42
  • Sin musculatura en dorso, grupa, espaldas , pecho, cruz prominente, las caderas sobresaliendo, etc, etc
  • Sistema locomotor: movilidad limitada a la falta de musculatura y a la linfangitis que dejó como secuela un posterior afectado.

El plan de recuperación que seguimos fue el siguiente:

Temporización
Minutos de trabajo
Datos de interés
Mes n°
Semana n°
al paso
al trote
al galope
Tipo de trabajo
Comentarios
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1
1
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A la cuerda

En estas primeras semanas el caballo no quiere salir del box, y tiene miedo de la traya y de movimientos bruscos, de hecho la primera semana se le pasea del ramal con alguien detrás para obligarle a caminar
1
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2
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A la cuerda
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A la cuerda
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A la cuerda
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A la cuerda
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A la cuerda
Empieza a relajarse. Se asusta menos.
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A la cuerda
Ya tiene mas fuerza
2
8
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1
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A la cuerda
Al principio nos daba miedo intentar hacerle trotar, miedo a que se cayera y se rompiese algo, aunque lo mismo lo pasamos al paso al principio, cuando se le paseaba del ramal. De todas formas sigue quieriendo regresar a su box cuando acaba y le dejamos suelto.
3
9
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A la cuerda
3
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25
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A la cuerda
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A la cuerda
3
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A la cuerda
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A la cuerda
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A la cuerda
4
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A la cuerda
Aumentando el trote para preparar el galope en el mes 5°
4
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A la cuerda
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A la cuerda
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A la cuerda
¡que miedo!, como no emplea el posterior y le duele, va cambiando continuamente y derrapa, con lo que ampliamos el círculo.
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A la cuerda
5
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A la cuerda
6
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A la cuerda con jinete menor de 50 kg
Preparando el dorso para el peso normal del jinete.
6
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A la cuerda con jinete menor de 50 kg
6
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A la cuerda con jinete menor de 50 kg
6
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10
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A la cuerda con jinete normal
Preparando para acabar sin la cuerda

Después de esto, poco a poco se le empezó a montar o a sacar a las pistas según la disponibilidad de los miembros de nuestro grupo. Eso sí su recuperación no ha sido un camino de rosas a veces se nos caía dándole cuerda debido a la torpeza de su pie y con el consiguiente disgusto nuestro. Una vez incluso se golpeó con la valla y empezó a sangrar por la nariz, la alumna que le daba cuerda en ese momento se sintió tan mal que barajó la posibilidad de no volver a sacarlo pero el veterinario fue tajante: "a este caballo le habéis salvado la vida y más vale que se haga una herida trabajando a que se muera de un cólico en el box". También cuando empezamos a montarlo parecía que el caballo se iba a derrumbar en cualquier momento y que se iba a caer, afortunadamente con jinete nunca flaqueó.

Gracias a este plan de trabajo que realizamos con el caballo junto con un poquito de atención y grandes dosis de cariño, Jolly Jumper volvió a la vida. Actualmente y desde hace dos años, Jolly Jumper sale todos los días y se le monta entre dos y tres veces por semana. La dueña viene más a verle y le monta dos o tres veces al mes, y seguimos ocupándonos del caballo, y cuando viene alguna visita con ganas de cepillar y pasear a un caballo, Jolly Jumper siempre está dispuesto. Por cierto hace mas de un año que el caballo no tiene ningún cólico.

Parámetros de comportamiento ACTUALES:
Parámetros físicos ACTUALES:
  • Menos asustadizo y mas confiado, cuando te acercas te pide zanahorias, ha recuperado la alegría. .
  • Tiene fuerzas para descansar tumbado y cuando le sacamos a una pista se revuelca como rutina de aseo. .
  • Cuando le sacas a una pista y le animas galopa un poco solo y de vez en cuando se da .... ¡¡ un botecito !!
  • Sigue con la manía de tragar aire y con la obsesión por volver a la cuadra cuando le dejas mas de dos horas en una pista suelto.
  • Edad : 20-21 años
  • Alzada : 162 cm
  • Perímetro torácico: 179 cm
  • Peso (kg): 475
  • Frecuencia cardiaca en reposo: 30.
  • Ha musculado el dorso, grupa, espaldas , pecho, mantiene la cruz prominente pero menos, las caderas no sobresalen tanto.
  • Sistema locomotor: movilidad mejorada sensiblemente, puede caminar a los tres aires y cuando esta fuerte hasta franquea alguna barra de tranqueo en el suelo.
   

De todas formas y debido en gran parte a su edad, me alegraría enormemente si un día al llegar a la hípica Jolly Jumper ya no estuviese allí . Ojalá alguien me dijese que por fin sus dueños han decidido llevarlo a un prado para que pasé allí el resto de sus días al fin y al cabo creo que se lo tiene más que merecido y ¿a qué caballo no le gustaría acabar sus días entre los suyos rodeado de pastos verdes y moviéndose a sus anchas? Si, si, lo echaríamos de menos pero ya llegó la hora de su jubilación, al fin y al cabo ya ha pasado bastante y ha dado más de lo que cualquiera hubiera podido imaginarse, es hora de darle un respiro ¿no creeís?

Derechos Reservados ©Iñaki Lorenzo. Madrid. 2002 Prohibida la réplica total o parcial sin previa autorización

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